Este poema sobre la comida nos sirve para comprender que a los niños hay que presentarles la comida de forma atractiva, para que no la aborrezcan.
Puede ocurrir lo mismo con la lectura, a las personas a las que no les gusta leer, es seguramente porque no han tenido buenas experiencias con la lectura, se les ha obligado a leer material que no es de su gusto. Es por eso que tenemos que tener mucho cuidado a la hora de inculcar en los niños el gusto por la lectura, dándole cuentos que les apasionen, poemas que les hagan reir, teatros con los que disfrutar. Así serán de mayores unos grandes lectores.

Me llamo Pablito Carlos Murciano (autor) / Edelvives: Ala delta, Serie roja, 1995

La comida

Protesto y protesto.
Dicen que yo cojo
cada cada perra,
cada cada rollo…
y que a fin de cuentas,
regaño con todos.

Verás, a mi hermana
le ponen tan sólo
- para que no engorde -
merluza y repollo.

A mi hermano Jose,
tan chico y tan bobo,
mimitos, papillas,
potitos, pototos…

A mi abuela, cuando
está con nosotros,
puré de patatas,
caldito de pollo.

Y a mí, las lentejas.
¡Pues no me las como!